Pregunta 1 de 30
DISEÑO:
Levy et al. (2015) llevaron a cabo una investigación para para estudiar si tener una perspectiva negativa sobre el envejecimiento podría aumentar el riesgo de enfermedad de Alzheimer. Parten de la idea de que los adultos jóvenes y de mediana edad que tienen pensamientos negativos sobre el envejecimiento podrían enfrentarse a un riesgo más elevado de enfermedad de Alzheimer décadas después.
Para ello se basaron en el estudio longitudinal de Baltimore sobre envejecimiento (The Baltimore Longitudinal Study of Aging - BLSA), que iniciado en 1958, comenzó centrándose en más de 50 hombres y mujeres que no tenían demencia cuando se inscribieron en este proyecto sobre envejecimiento, pero pronto llegaron a ser 260 participantes de edades comprendidas entre los 20 y los 96 años y su número fue aumentando gradualmente, continuando hasta la actualidad. Cada dos años, los voluntarios eran sometidos a exhaustivos exámenes de salud entre los que se incluían resonancias magnéticas (RM) del cerebro, con una media de siete pruebas de RM por persona. Los resultados se compararon con las opiniones que cada participante había manifestado 25 años antes acerca de diferentes estereotipos sobre el envejecimiento.
Las pruebas de imagen mostraron que todos los participantes experimentaron cierto declive en el tamaño del hipocampo, pero tras controlar factores como la edad, la educación y el sexo, los resultados de los análisis indicaron que quienes habían expresado inicialmente opiniones más sombrías sobre el envejecimiento mostraban una reducción en el tamaño del hipocampo significativamente mayor que los encuestados más optimistas. Además, los adultos que expresaron los estereotipos más negativos sobre el envejecimiento experimentaban el mismo grado de reducción del hipocampo en tres años que los más optimistas en nueve años.
Los científicos realizaron una autopsia cerebral de algunos participantes que fallecieron a una edad media de 89 años y encontraron que quienes habían mostrado las opiniones más negativas sobre el envejecimiento tenían una presencia significativamente mayor de placas de proteína β-amiloide en el cerebro, un marcador de enfermedad de Alzheimer.
Podemos decir que es un diseño: